Archivos de la categoría ‘Validación’

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Presos de una dictadura

Septiembre 7, 2007

Otra tv es posible

La segunda reseña que redactamos para el Taller de Validación y Evaluación fue sobre el texto de Carlos Monsivais, Lo entretenido y lo aburrido, que aparece en el libro Aires de familia: cultura y Sociedad en América Latina.

El concepto que más llamó mi atención de esta lectura fue la dictadura del gusto. El autor la define como el conjunto de premisas estéticas por medio de las cuales la televisión define qué es entretenido y qué es aburrido, y con las cuales mueve el centro de atención de la familia de la interacción social a la expectación, con lo cual se pasa de la convivencia a la soledad en grupo. Son cinco las premisas a las que se refiere el autor:

  • Pensar aburre.

  • La unidad familiar es indiscutible. Los miembros de este grupo son niños sin importar si tienen ocho o cuarenta años.

  • Ocupa un lenguaje básico, que rara vez supera las trescientas palabras. De otro modo se corre el riesgo de que la gente piense.

  • La protección de la moral es un deber inobjetable para cumplir con el pacto implícito con la iglesia. Solo los sectores pudientes pueden superar esta censura a través de los sistemas de cable. El resto de la sociedad tiene que conformarse con el la avalancha de contenidos de doble sentido.

  • La tecnología prueba que nuestra sociedad ya no vive en el pasado.

Estas premisas pueden verse en la sociedad salvadoreña. Los contenidos que aparecen en nuestra televisión son totalmente enlatados, o en todo caso, producciones propias con formatos ajenos. En ambos casos perdemos como país, porque dependemos de las estéticas de otros.

Ser como ellos

Eduardo Galeano explica en su libro “ser como ellos” que la ilusión que nos vende la televisión y los demás medios masivos es totalmente imposible. Nuestros consumos culturales son cada vez más una imitación de los del vecino del norte, pero este es el único parecido real que tenemos con ellos. No tenemos ni la mitad de las libertades (así es, presidente, no las tenemos), ni la mitad de representatividad en nuestro sistema político. El punto aquí es que no podemos ser como ellos. Incrementar los niveles de consumo requiere de mayores ingresos, y no los tenemos.

Más importante aún que la aceptación de esta realidad, es plantearse la siguiente pregunta: ¿queremos ser como ellos? Responderé como un buen ciudadano del mundo moderno y globalizado: No. ¿Para qué? Existen más de doscientas naciones independientes en el plantea. Cada una tiene su propia historia y sus propias estéticas, unas más conocidas que otras, pero todas las tienen. Además, aún dentro de cada Estado existen grupos sociales con identidades locales (lo que estudiamos en la clase de Vinicio) que a través de sus procesos de interacción y resistencia generan nuevas narrativas, y estoy seguro que también nuevas estéticas. Entonces, ¿por qué casarnos con una sola forma de concebir el mundo? Hay otras producciones ahí. Solo hay que buscarlas. Los lectores de este blog deben saber que en la red hay varios espacios de divulgación de narrativas alternativas. Solo hay que saber buscar.

Aún antes de volver la vista hacia afuera, deberíamos concentrarnos en investigar y sistematizar nuestra propia cosmovisión, tanto nacional como la de las identidades en resistencia. Los productores de TV nacional podrían y deberían aprovechar a los mejores exponentes del arte nacional para crear trabajos propios. Tenemos artistas de todas las ramas (teatreros, pintores, escultores, músicos, escritores). Su creatividad da suficiente para hacer guiones, amrar un elenco, diseñar escenarios, componer temas, y demás necesidades de una buena producción. Un poco de coordinación podría producir a resultados asombrosos.

No quiero que se me malentienda. Propongo crear series, telenovelas, cortometrajes, largometrajes y demás para rescatar nuestra identidad, pero con ello no pretendo defender una identidad inherente e inmutable. Tampoco insinúo que debamos volver a una cultura estrictamente autóctona o folclórica, aunque sí creo que debemos levantar la censura contra los indígenas. Nuestra identidad, intuyo, ha surgido fruto de una relación histórica de sumisión a potencias extranjeras, de la guerra civil que aún tiene sus ecos, de la polarización política, del descontento de los jóvenes con la realidad actual y la brecha generacional, de la interacción con las TIC y la brecha digital, de las migraciones, de la urbanización de la cultura, el contacto con los productos culturales de Estados Unidos y México (sobre todo) y muchos otros procesos. No será la misma que hace diez o veinte años, pero existe, y la producción nacional de televisión sería un paso firme y necesario para rescatarla.

Otra televisión es posible

Ahora que ya entramos en una campaña electoral adelantada, valdría la pena que pongamos en agenda la soberanía comunicacional. En este sentido tenemos mucho que aprender de Venezuela. Existen más de cien radios comunitarias y más de veinte estaciones de televisión también comunitarias en aquel país. También la creación de un canal de información como Telesur me parece sorprendente. Aquí estamos condenados a la misma oferta ideológica con distinto nombre: teledos, el noticiero, cuatrovisión, hechos y demás.

Sé que Chávez no es santo de la devoción de nadie en nuestro medio, pero antes de emitir críticas al respecto, quisiera que se dieran el trabajo de mirar estos dos videos sobre la labor comunicacional en Venezuela. Uno es un documental sobre Catia TV, una de las televisoras comunitarias de allá, y el otro es un programa de análisis de Telesur en el que desmienten las mentiras de los medios conservadores sobre el cierre de RCTV. Si los ven, se darán cuenta que la tele puede usarse con fines educativos. No es “la caja estúpida” de los teóricos de los sesenta y setenta. Como cualquier poder, depende de quién la use y para qué.

El lema de Catia TV (y su praxis comunicacional) deberían producir envidia en los productores nacionales: no vea televisión, hágala. Al develar los misterios detrás de la caja se anula su poder. En esto no me dejaran mentir, nadie de nosotros que estudia comunicación social podrá ver los medios como lo hacía antes de entrar a la carrera.

Así que este es otro reto que tenemos como futuros comunicadores y periodistas: romper la dictadura del buen gusto a través de una praxis comunicativa que no solo entretenga para la inacción, sino que también eduque.

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Se desdibuja la línea entre lo virtual y lo real

Septiembre 5, 2007

Mi amiga Jessica abrió hace poco su blog especial para los talleres. Lo tituló escaque virtual. La frase con la que cierra su primera entrada me llamó mucho la atención: “nos vemos en la vida real”.

Línea desdibujada

Considerando el avance de las TIC, y a la luz de la nueva generación de jóvenes que están creciendo con ellas, a veces creo que la división entre lo virtual y lo real se está borrando. Yo soy fanático de anime y jamás olvidaré una serie bellísima que trata sobre el tema. Me refiero a Experimental Series Lain. La trama habla mucho de cómo el mundo virtual ha engullido al plano físico (nosotros tal vez lo llamaríamos la realidad).

La idea no se me hace tan descabellada. Cada vez me extraña menos escuchar amigos de ambos sexos que me cuentan de parejas cuya relación se desarrolla sobre todo en espacios virtuales. Entenderán que en estos casos la pareja está separada por enormes distancias.

También ocurre que las TIC generan nuevos tipos de relaciones interpersonales, en las que ellas mismas sirven como mediadores. Me remito al caso de Sunshine, una joven salvadoreña que cada noche convierte su cuarto, según sus propias palabras, en un lupanar privado. Más de alguno leerá esta declaración con morbo (vale, yo fui uno de ellos), y si quieren saber más, pueden remitirse al texto publicado por Centroamerica21, titulado En mis noches de chat.

Paty dice en la entrada más reciente de En mis pantalones [¡me gusta ese nombre!] que siente “un gran alivio al saber que tengo un sitio en el es ciberespacio donde pueda consultar el material visto en clase”. Ella se refiere a la idea de crear el grupo de Google para los talleres y los blogs de cada uno. A continuación detalla las ventajas que ella ve en las TIC. Si leen su entrada se darán cuenta que asigna una gran importancia a la interacción en el plano virtual, y no es la única.

Desafío profesional

Por las razones que acabo de exponer, insisto en que a veces creo que las TIC están desdibujando la línea que separa al mundo real del virtual. Aún quienes adversen mi tesis, entenderán que la jerarquía entre ambas dimensiones ya no es tan clara. Roxana nos llamaba la atención sobre la importancia de que las organizaciones tengan sus portales en la red por ejemplo. Sin ellos, su acción en el mundo real se ve bastante limitada. Por eso resulta indispensable que adquiramos gradualmente mayor dominio sobre estas herramientas y nos mantengamos al día, porque los cambios que provocarán a futuro serán grandes. En Europa por ejemplo, han generado disminución en la cantidad de lectores de las ediciones impresas de los periódicos, y en parte por ello han surgido unos nuevos que son totalmente gratuitos. Esto afecta la libertad editorial aún más que con el modelo tradicional de financiamiento de la prensa, porque el 100% de sus ingresos viene de la publicidad.

¿Surgirán cambios de ese estilo En El Salvador? Creo que sí, aunque puede que no esté a la vuelta de la esquina. Para nosotros sería una ventaja, porque nos dará tiempo para prepararnos. En el campo de la comunicación institucional, el llamado es a dominar cada día más y mejor los nuevos medios y a apre(h)ender las nuevas mediaciones, so pena de perder nuestra capacidad para comunicar eficaz y efectivamente. Nos jugamos aquí nuestro futuro profesional.

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El dilema ético de construir identidades

Septiembre 1, 2007

 

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En la clase de Roxana estudiamos esta semana un folleto de Stuart Hall titulado “¿Quién necesita identidad?”. El texto se enmarca dentro de la metateoría del construccionismo social: la realidad se construye. Desarrolla las preocupaciones de diversos teóricos sobre el tema de la identidad y lo contrapone con el de identificación. La diferencia fundamental entre ambos términos es que el primero da la idea de estabilidad, y el segundo en cambio, de dinamismo.

En resumen, podría decirse que la identidad es un proceso excluyente a través del cual los sujetos definen un “yo/nosotros” en la medida en la que son capaces de identificar un “otro/otros”, es decir, otros sujetos que sean ajenos a sus estándares. La identidad es pues, un fenómeno que incluye a varios sujetos dentro de un grupo a través de la exclusión de otros (algo así como la construcción de unos VIP XD). ¿Irónico verdad? Voy a parafrasear una frase de Arístides Vargas: necesitamos de otros para excluirlos, necesitamos de otros para conocernos…siempre necesitamos de otros.

¿Por qué nos interesa a nosotros los comunicadores construir identidades?

Hall explica que la construcción de identidades es un acto de poder. Nombrar, en el sentido pleno de la palabra, es crear. Y antes de nombrar hay que definir cuáles serán las características de lo nombrado. Se debe pues, definir el objeto, identificarlo, otorgarle identidad. Si no me creen, tengan una charla con cualquier sacerdote sobre la importancia del génesis en la concepción cristiana del mundo. ¿Qué significado tiene para los hombres el que Dios sea su creador? ¿Qué significa el hecho de que Adán le haya dado su nombre a Eva?… Bueno, en mi traducción de la biblia la llama “varona” la primera vez, y más adelante solo le dice Eva. Me confunde un poco, pero la idea es esa.

El comunicador tiene la capacidad para definir una identidad, y posee los conocimientos necesarios para diseñar una estrategia que la posicione en el imaginario colectivo, lo cual equivale a darle derecho de existencia. Como podrán imaginarse, el proceso de construcción de subjetividades es bastante complejo y no nos daríamos el trabajo de hacerlo si no fuera con propósitos concretos.

¿Cuál es entonces nuestro objetivo como especialistas de la comunicación institucional? La mayoría de las veces, vender marcas. Se puede usar para otro tipo de fines más nobles. Las campañas sociales cubren la mayor parte de este “lado humano”.

Dilema ético

Corporaciones

Los comunicadores de grandes grandes empresas son (deben ser) profesionales de primer nivel. Su labor constituye un serio dilema ético, porque trabajan (y muchos de nuestra clase trabajarán) para darle buena imagen a personas legales, cuyo perfil psicológico es el de un psicópata, un asesino en serie (quienes no entiendan la idea, remítanse por favor al documental “the corporation”).

Mucha gente atribuye a las marcas atributos propios de seres humanos: juventud, empatía, solidaridad, u otros. Este es un trabajo adrede de nuestra disciplina. Genera prestigio para las corporaciones, pero ¿y si las ideas que promovemos no son ciertas? Es fácil cruzarse de brazos y decir “no es mi culpa” o “no es mi problema que la empresa no sea lo que dice ser”… pero sí lo es.

Política

Las implicaciones de nuestro trabajo también afectan a la sociedad como un todo, a la polis. Por lo tanto, tienen implicaciones políticas.

¿Por qué creen que Gobbles pasó a la historia como un maestro de la comunicación? Él creó la identidad aria para servir a los intereses enfermizos de Hitler y el partido nacional socialista. No se puede explicar de otra manera que una de las sociedades más cultas del mundo haya demostrado niveles tan horrendos de antisemitismo, racismo, y haya vibrado de emoción con los discursos del Fürer.

Más de alguno pensará que estoy hablando mucho sobre realidades que no conozco tan bien. Vale, a cualquier alemán le acepto sin problemas esta crítica.

Analicemos pues una realidad más cercana: ¿por qué en este país hay gente que admira a D’abbuison, Domingo Monterrosa o Maximiliano Hernández Martínez (fuera de la camarilla que realmente se beneficia del modelo económico vigente)? Casi puedo escuchar las respuestas: porque “en tiempos de Martínez no había crimen, y no teníamos deuda externa”, porque “Monterrosa y el mayor son patriotas que combatieron la amenaza comunista y salvaron al país del totalitarismo”. Quizás algún seudo analista se atreva a decir que los últimos dos son herederos del primero en ese sentido.

Las frases anteriores son discursos arraigados en un segmento importante de la población salvadoreña. Es decir, son actos comunicativos que han ejercido poder, y con él, han creado identidades de grupos sociales afines con el status quo y reproductores del marco ideológico del sistema.

Es verdad que tanto en el caso alemán como en el nuestro influyen factores más allá de la comunicación. Pero ella ha estado presente, aún cuando no sea en los grandes medios. Recuerden que TODO comunica. ¿Como puede entenderse la estrategia de “quitarle el agua al pez” durante la guerra en términos de comunicación? En nuestra realidad más cercana, ¿qué podemos decir sobre los arrestos de manifestantes en Suchitoto? Fácil: no hay derecho a disentir. Las estrategias no se piensan al azar, (y sin duda aunque no exclusivamente) hubo especialistas de la comunicación tomando parte en la toma de decisiones en ambos casos.

Creo que esta exposición no puede tener un fin claro. Espero haber cumplido con mi propósito de plantear mis dilemas en el tintero. Me pregunto qué haré cuando me enfrente en el plano laboral con ellos. La verdad es que aún no lo sé.